15271733_10207232122231196_139785480_o

Mochilear en Uruguay: una breve guía práctica

Estuvimos en Uruguay cuatro meses: tres en la capital, Montevideo, y el último mes, recorriendo. Te contamos la ruta que planificamos y nuestra experiencia “a dedo” en cada tramo. Por si de algo pudiera servirte. ¡Vamos!

Transporte.

Uruguay es un país con encanto, pero para los viajeros es caro. Caro en todos los sentidos. Sobre todo en lo que a medios de transporte se refiere. Por eso, en nuestro caso, decidimos recorrerlo en su mayoría en autostop, o como dicen aquí: “a dedo”. Sí, Uruguay es un país caro, pero a la misma vez es muy seguro para viajar. La gente es amable, “buena onda”, servicial, habladora. Eso claro, en las partes donde encuentras a gente… porque Uruguay está extremadamente centralizado. Solo en el departamento de Montevideo se concentran casi dos millones de habitantes, un 53% del total nacional. Así en la zona del interior habitan más vacas que personas. Literalmente.

Salimos de Montevideo en bus.

Nuestra primera parada fue en Las Flores, en el Departamento de Maldonado. De ahí, unos días más tarde, nos subimos a un bus hasta la terminal de Piriápolis y, desde ahí, fuimos con otro bus de línea a Pan de Azúcar, donde empieza la ruta 9.

Nuestro objetivo del día: Punta del Diablo.

Hicimos autostop menos de una hora hasta que nos levantó un hombre poco hablador, Martín, y fuimos con él —casi en silencio— hasta Rocha. Ahí estuvimos más de tres horas esperando, pero viendo la dificultad —pasaba un vehículo cada media hora— decidimos llegar hasta nuestro destino en bus.

Desde Punta del Diablo conseguimos ir a Chuy (frontera con Brasil) a dedo por la ruta 9. Nos levantó una pareja que vivía ahí. Aunque para la vuelta cogimos un bus, por comodidad y por tema de frontera. Creemos que es mejor no cruzar de un país a otro con nadie desconocido. Por temas de narcotráfico, antecedentes penales, trata de blancas, y bla, bla, bla. Desde Punta del Diablo a Cabo Polonio fuimos también en bus por un tema de tiempo y porque Punta del Diablo está a 5 kilómetros de la ruta y hacerlos caminando con las mochilas es duro. Aunque es posible, claro. Para los que estén fuertes y atléticos. Pero creo que no es nuestro caso. O sí, a veces sí. A días, no sé. Va, en fin.

Otro factor por el que decidimos ir en bus es porque Cabo Polonio tampoco está en la ruta y además es un lugar al que no suele ir mucha gente en temporada baja. Desde Cabo Polonio a La Paloma fuimos en el coche de unos amigos (¡fortuna de la buena!) y desde ahí, ya sí, nos aventuramos al interior a dedo.

Ruta por la costa de Uruguay con todos los lugres en los que paramos
Ruta por la costa de Uruguay con todos los lugares en los que paramos. La ida, en rojo; la vuelta, en verde

AUTOSTOP EN EL INTERIOR DE URUGUAY

Salir a la ruta en La Paloma fue muy fácil, estaba cerca. Además tuvimos suerte y en menos de media hora nos levantó un psicólogo que justo iba a Treinta y Tres, nuestro primer destino del interior. La ruta no está muy bien asfaltada y el camino se hace pesado. Aunque el anochecer se ve lindísimo y tuvimos suerte con nuestro conductor. Hacer autostop tiene eso: te da la oportunidad de conocer a gente maravillosa, que te cuenta sus experiencias vitales y de la que puedes aprender mucho sobre el país que estás visitando.

Desde ahí pudimos llegar a Melo con un bus. Por buenas energías de la vida coincidimos con un festival cultural en Treinta y Tres, “Arte + Juventud”, y nos acreditamos como periodistas. De este mismo modo pudimos subirnos de forma gratuita.

En la ruta
En la ruta

La ruta que va de Melo a Tacuarembó, la 26, fue la más complicada con diferencia. O, mejor dicho, la más intransitada. Nos costó tres horas que nos levantaran y los chicos que al final pararon nos dejaron en Caraguatá, un pueblo que queda a unos 110 km de Tacuarembó. Llegamos a las 16h y en esa parada de bus, al lado del cementerio, nos cayó la noche. Caminamos tres kilómetros hasta al pueblo y en la ruta conocimos a un hombre que tenía un almacén, el quiosco de toda la vida, y muchos animales. Entre ellos una cabra preciosa, pequeña, adorable. Comimos algo en su casa y ¡nos regaló un termo! Días atrás perdimos el nuestro junto con una bolsa con más de diez libros… mejor no recordar. Él nos recomendó ir a la comisaría del pueblo y así fue: pudimos acampar en el patio de la misma y al día siguiente volvimos a la ruta a probar. Pulgares arriba, sonrisas, plegarias y, tras dos horas, a las 10 de la mañana, nos paró una ambulancia y nos llevó a Tacuarembó. Fue épico.

A Valle Edén fuimos con la pareja que nos alojaba en Tacuarembó, unos días más tarde. Y de ahí, tres días después, nos costó cuatro horas salir. Llovía y no pasaba un alma por la ruta 26 —la intransitada— aunque finalmente nos paró una pareja que iba a Paysandú. Tomamos mate con ellos y el trayecto se hizo corto a pesar del mal estado de la carretera en la mayoría de los tramos.

Nunca hay que desistir, eso aprendimos en Uruguay.

Desde ahí, Paysandú, a Salto nos levantó un transportista a los cinco minutos de colocarnos en la ruta 3. Está bien ponerse en estaciones de servicio, gasolineras, y preguntar a los que paran. Es una buena forma de conocerlos antes de subir y de que ellos también tengan la oportunidad de conocerte un poco a ti. Y una buena forma de que te levanten antes. Hay que tener paciencia y no abandonar el buen humor. Así todo sale.

Ruta por el interior de Uruguay con las respectivas paradas
Ruta por el interior de Uruguay con las respectivas paradas

Alojamiento.

Existe una clara diferencia entre la costa y el interior. Lo turístico y lo (casi) desértico. En la franja del este, la de la costa, es fácil encontrar alojamiento económico. Hostels, muchos. En el interior, no existen.

 

EN LA COSTA DE URUGUAY

En La Paloma estuvimos en Ibirapitá, un hostel familiar que está dentro de la cadena Hostelling International. El precio fueron 400 pesos uruguayos por día y por persona. Unos 13€, con desayuno incluido. Lo mejor de todo fue que teníamos el hostel para nosotros solos. Y desde ahí, con toda la tranquilidad que encontramos, pudimos hacer el lanzamiento de Planos Americanos.

En Cabo Polonio estuvimos en el Hostel La Rueda. Caro para lo que era. Pero el lugar es tan mágico, puro y único que mereció la pena. Porque además estuvimos ahí con los amigos que hicimos en Montevideo. Pagamos el mismo precio que en La Paloma. Pero tuvimos el hostel entero para nosotros quince. Así que si sois bastantes podéis hacer lo mismo. Fue una gran experiencia.

En Punta del Diablo hicimos Couchsurfing. Es la mejor forma de conocer a gente local, compartir experiencias, pedir consejos, y además ahorrar algo de dinero. Ahí estuvimos con una pareja increíble: Diana y Emiliano. Basándonos en nuestro caso nos pareció difícil encontrar Couchsurfing en Uruguay. Nosotros sólo pudimos hacer ahí y en Salto. También porque viajamos sin fechas y así es difícil saber con antelación cuando llegarás a los lugares. Pero fue en esta última ciudad, en casa de Luján, nuestra maravillosa couch, donde conocimos a otro viajero, Marcel de Barcelona (con el que más adelante volveríamos a coincidir, ya en Paraguay) que hizo couchsurfing por todo el interior. Así que es posible.

 

EN EL INTERIOR

Nosotros tuvimos otro tipo de suerte. En Treinta y Tres, tal y como hemos contado, coincidimos con el festival y pudimos unirnos a todos los jóvenes (“gurises”) con nuestra tienda de campaña en un camping. Si no hubiéramos coincidido con eso nos hubiésemos ido rapidísimamente porque los alojamientos (todo son hoteles en el interior) no bajaban de 1500 pesos uruguayos la habitación para dos personas. En euros, unos 49€. Imposible.

En Melo pagamos una pensión clandestina, un poco turbia, que pudimos regatear hasta los 500 pesos la habitación para los dos. Unos 16 euros. Más tarde, en nuestro intento fallido por llegar a Tacuarembó en un día, tuvimos que pasar la noche en Caraguatá. Ahí unos policías muy simpáticos, la verdad, nos dejaron acampar en el patio de la comisaría. Ya lo hemos contado. Somos muy pesados. Al día siguiente, una ambulancia nos paró haciendo dedo y el médico que iba en ella nos pasó el contacto de Sebastián y Teresita, una pareja encantadora que nos alojó en Tacuarembó.

El Arroyo Jabonería de Valle Edén
El Arroyo Jabonería de Valle Edén

El último lugar donde pasamos noche antes de ir a Salto para cruzar a Argentina fue en Valle Edén, en el tranquilo camping que se encuentra en él, cuyo precio fueron 100 pesos por dos noches entre los dos. Unos 3€. Una pasada.

Lugares de interés.

Recomendaríamos varios lugares de la costa. Algunos los visitamos durante los tres meses que estuvimos en Montevideo. Piriápolis, el castillo, sobre todo no te lo puedes perder. Además la entrada es gratuita, pero ten en cuenta que no está abierto siempre. Punta Colorada, por sus anocheceres en la costa. El contraste entre las rocas rojizas y el cielo es maravilloso. Cabo Polonio y Punta del Diablo, por la tranquilidad y la naturaleza. Muy recomendable ir en temporada baja para gozar de estas dos características. Y Montevideo creemos que es una ciudad preciosa pero no apta para el invierno. Más allá del frío y la humedad que se instala en los huesos, el ambiente es decadente. A las 18h la ciudad muere. Los locales cierran, los bares también, las luces -muchas- se apagan y la gente se muda de las plazas a las casas para seguir tomando mate. Mejor esperar a que llegue la primavera. Por experiencia lo decimos. ¡Lo advertimos!

15322445_10207232121071167_800522899_o
Nunca desistir

Del interior de Uruguay, de lo que pudimos visitar, recomendaríamos Tacuarembó, por su gente. Amable, predispuesta a ayudar, cariñosa. Valle Edén por la magia que desprende. El río, los pájaros, la vieja estación de trenes, la Casa Gardel, el puente colgante, la comunidad hippie que vive ahí… puras buenas energías. Y Salto, la ciudad fronteriza con Argentina. Tiene unas plazas preciosas y un gran museo: “El hombre y la Tecnología”, un viaje a través del tiempo por la historia de Uruguay. Desde las comunidades aborígenes a la figura del gaucho, pasando por la educación durante las colonias y las formas de transporte. Interesante, de verdad. Y gratuito.

Hasta aquí nuestra experiencia en Uruguay. Si crees que esta pequeña guía te ha ayudado, ¡no dudes en compartir y en comentar! Y si crees que falta información o tienes datos para complementar, lo mismo decimos. ¡No dudes en contactar con nosotros! ¡Nos encantará que lo hagas!

Deja un comentario